Dilemas

Britney

Según los historiadores de la vida del espectáculo o más bien conocidos como TMZ, Britney tuvo su breakdown a los 27 años, en el año 2007.

Es bien difícil emprender algo, y hablo de lo que sea. Hay días en los que pienso que he fracasado sin siquiera haber empezado bien. Y ninguna experiencia o consejo de alguien me sirve.

Hoy fue uno de esos días.

Pero supongo que voy bien porque aún no me he rapado la cabeza, ¿ese es el breaking point no?


Period.
No pude evitarlo por cierto, gracias TMZ.


Ferstival.

Peliculas

A wise man gets more from his enemies than a fool from his friends.

Mi parte favorita de la película Rush:

Niki Lauda: You know in hospital the toughest part of my treatment was the vacuum, pumping the shit out of my lungs. It was hell. And when I was doing it I was watching television, you winning all my points.

James Hunt: Your points?

Niki Lauda: That bastard hand, I would say. I hated that. And then one day the doctor came and said, “Mr. Lauda, may I offer a piece of advice?” Stop thinking of it as a curse to have been given an enemy in life, it can be a blessing too. “A wise man gets more from his enemies than a fool from his friends.” And you know what? He was right. Now look at us. We were both a pair of kids when we met. Hot headed jerks in Formula Three. Disowned by our families, headed nowhere. And now we’re both champions of the world. You pushed me that far and it felt great. I admit it, I was prepared to die to beat you that day. And that’s the effect you have on me. It’s not bad, huh?

Quiero tener un enemigo como Niki Lauda.

Ferstival.

 

Historias

Siempre es Cinco de Mayo

*Esta es la historia de lo que creo que sucedió el Cinco de Mayo, aunque no estoy muy segura al respecto.

Best things in life are created and destroyed while being drunk – dijo Sara.

Recuerdo que para esos días organizó un viaje express, “Maria-h (como la Carey) you really need to go” ella dijo. Y yo acepté aunque no tenía ni un peso porque me convierto en otra persona cuando estoy de viaje.

El check-in del hostal era hasta después de las 3 de la tarde, con la maleta en mano caminamos diez cuadras hacia Santos, un bar que tenía dos happy hours al día y era conveniente para nuestros bolsillos. Sara y yo platicábamos como podíamos, en un mix de español, inglés y señas que nos hacían comunicarnos. Estar ebrio te hace políglota.

Yo le explicaba a Sara que el amor no era para mí, porque para esos días no tenía otro tema de conversación, “self pity” se llama eso. Lo descubriría días más tarde.

Ella me escuchaba ebria, atenta y asintiendo cuando había silencios, mientras miraba de reojo al latino que servía tragos en la barra de la contra esquina. Nunca he entendido como la gente puede ligar con miradas desde la distancia, es probable que mi miopía y mi astigmatismo tengan algo que ver (irónicamente) al respecto.

“What’s the rush about the “Cincoudimayo” anyways?” preguntó Sara, queriendo obtener de mi la información necesaria para su posterior movimiento de conquista.

Le dije la verdad a la mexicana, ósea, una mentira. Sin darme cuenta, ya tenía las suficientes toxinas en mi cuerpo como para no recordar que había pasado el Cinco de Mayo en la historia de mi país, aunado al hecho que ya era bastante racista que Sara pensará que aquel latino era mexicano.

En serio, no todos los latinos en “Murica” son mexicanos.

Pero este sí lo era… ley de Murphy.

El tipo se acercó directo y sonriendo a la persona más gringa de todo el bar.

Gabriel, decía su casaca de laburo. Nos saludó de beso y Sara se sonrojó de inmediato.

“¿En todo el mundo siempre hay un bar llamado Santos, no?” pregunté en un intento de normalizar el evidente mal tercio que se avecinaba.

“No lo sé, ¿conoces todo el mundo?” respondió Gabriel como si fuera el más “rico suave” de la colonia.

Uy, touché, compatriota culero.

Tome mi celular y le avisé a Sara que saldría a fumar y que la vería en unos momentos, Sara me guiñó el ojo en agradecimiento por darle espacio a su aventura gigolo-texmex.

La aplicación de Clima había asegurado que habría muchísimo calor ese fin de semana pero la ciudad parecía más bien Windy City. Cerré mi suéter y empecé a caminar, no tenía cigarros y en realidad no podía fumar, sólo había sido la excusa para tomar un poco de aire, aunque este era un chingo de aire.

Pensé que si caminaba en la misma dirección del aire lo sufriría menos; cuando ya había avanzado bastantes cuadras caí en la cuenta que estaba caminando hacia el hostal y que hubiera sido mejor idea haberme traído de una vez mi maleta y hacer el check-in en vez de haber salido a caminar por la vida sin rumbo. Al mismo tiempo tengo la sensación de tener todo el cuerpo entumido.

Di la vuelta hacia el bar de nuevo y todo el aire me empezó a pegar en la cara, la basura se levantaba del suelo y había polvo por todos lados. Varios bares y restaurantes anunciaban sus promociones por Cinco de Mayo. Mi bandera estaba por todos lados.

Me detuve en la puerta de un Starbucks con una jaqueca impresionante y decidí que todo había sido un error, todo esto era un error. Y entonces, cuando estaba decidida a regresar, a regresar en serio, directo a casa, a ir a esa consulta que temía, a empezar esa idea que traía en mente, a comerme unos buenos tacos, a dejar de pendejear y a poner “my life together”.

QUE ME PIERDO.

No tenía idea de por donde había caminado.

El aire había cambiado de dirección. Nadie cree esto pero es real. Sé que caminé en dirección del aire y después al contrario, pero según el Google Maps, había caminado todo el tiempo hacia el mismo lado y por horas. ¿¿¿¿????

Esta fue, es y será una de las más grandes incógnitas de mi vida. En serio.

Sara llamó, no quiso escuchar mi teoría de haber caminado en otra dimensión porque el tal Gabriel tenía esposa, y sólo quería llegar al hostal a dormir. She was in a mood.

“I’ll take your stuff and i’ll see you at the hostel, Maria-h seriously, stop walking and take a fucking Uber”.

Pedí un fucking Uber y el conductor escuchó mi historia acerca del aire y de haber caminado por horas que se sintieron minutos. Aquí viene lo bueno, el conductor me confirmo que no había habido aire o viento en todo el día, es más, el viento ni siquiera es común en todo el estado. Después se embarco en una historia de su primo y de la deformación del tiempo bajo los efectos de la marihuana.

Genial, ahora era una pachuca sin querer.

“Dude you were gone for hours, it sounds like smoking pot, did you?” me preguntó Sara cuando llegué a la habitación del hostal. Lo niego y después ella se avienta una teoría en la que pude haber tomado el trago de alguien más ya que la barra estaba llena por el happy hour, me dice que está de moda añadir un poco de molly a la bebida para pasarla mejor. Y también me confirma que no había aire.

Ok, me quiero morir. Los gringos se toman todo esto muy a la ligera, pero yo pienso luego luego en drogas para violar y esas cosas. Tengo náuseas.

Salimos a comprar kebabs y Sara me contó la desfachatez del tal Gabriel y que se había salido sin pagar mi cuenta del bar, por lo cual era probable que ya estuviera vetada del Santos de por vida.

Qué bueno, odio Santos de por vida.

Sara repasó nuestro itinerario para el siguiente día mientras mi kebab se esparcía por todos lados del plato. Me pregunto si tener un chingo de hambre es un efecto secundario. Quiero ir a casa. Pienso.

Salimos del lugar y Sara me preguntó si ya había llamado al contacto que me pasó para buscar roomie, le contesté que lo haría el lunes a primera hora, pero eso nunca pasa, una semana más tarde estaba de regreso en casa.

“Sara, ¿acabamos de comer kebabs verdad?” – le pregunté todavía freakeada de estar en el viaje.

Sara se rió mientras pedía el Uber y un grupo de amigos en estado etílico se abalanzaron sobre la entrada de los kebabs, uno de ellos miró a nosotros agitando su bebida.

“Siempre es Cinco de Mayo” gritó el gringo en español.
Pero no siempre es Cinco de Mayo.

De hecho, hoy es 1ero de Junio.

Mayo se acabó.

 

Nunca sabré si me bebí la diversión de otro, o si mi mente solo me dio un mal viaje.

Pero los kebabs fueron reales, exhibit A.

Ferstival.

 

Dilemas

La piedra no es la misma cuando vuelves a tropezar con ella… y tú tampoco.

Hace cinco años abrí un blog, mi primer post tenía de título “La piedra no es la misma cuando vuelves a tropezar con ella…” y contenía una triste historia de como jamás recibí un libro de regreso.

Hace cinco años creía que tropezar con la misma piedra significaba que la vida te volvía poner a la misma persona enfrente y que tenías que enfrentarlo(a), o más bien enfrentar los cabos sueltos que habían quedado pendientes entre ustedes.

Este año descubrí que la piedra no es una persona.

Aunque tampoco tengo una definición certera de que es la piedra… Supongo que si tuviera que describirla, diría que la piedra es un conjunto de situaciones y emociones, pero también la piedra es hechos, y recuerdos. Diría que la piedra es algo a lo que no te quieres enfrentar pero esta ahí, pendiente, esperándote, y cada cierto tiempo, se muestra ante ti, pareciera que “te la vuelves a encontrar” pero no, siempre estuvo ahí.

Hace cinco años pensaba que la piedra había cambiado, y que ahora era peor, y que no podía enfrentarla, que era algo más fuerte que yo y que lo mejor era darle la vuelta, e irme. Alejarse sirve un poco, pero no es una solución permanente, alejarse es un paliativo. La piedra sigue ahí. Y no hay un verdadero escape, sólo un time out. Es divertido, sí y uno se distrae, también. Pero la piedra sigue ahí, esperando a que regreses.

La buena noticia es que no solo la piedra cambia, nosotros también cambiamos. Pocas cosas pueden cambiarnos de verdad, y una de ellas es estar harto, genuinamente harto. SICK OF THIS SHIT, como dicen los gringos. En mi caso, harta de la puta piedra. Hace unos meses que empezó a rondar otra vez, sentí miedo. Me sentí chiquita de nuevo, ahí supe que la piedra era yo, la versión de mi que no me gusta, la versión de mi que siempre tiene miedo, y que deja que ese miedo la consuma y que hasta lo disfruta, poquito. Maldito síndrome de Estocolmo emocional.

Quizá los post motivacionales tengan razón y el miedo sea necesario. Leemos cosas que dicen que el miedo es necesario para deshacerse de él y salir adelante ¿no? como si el miedo fuera una cosa sencilla, pero el miedo es complejo, el miedo es enemigo, el miedo es un hijo de puta.

Escribo todo esto porque me resulta fácil escribir cuando algo duele. Qué pereza, ya sé, pero como diría Hemingway “write hard and clear about what hurts.” Y a Hemingway hay que creerle, porque solo el miedo te hace cínico, y solo el cinismo te hace genio.

Hemingway = Genio

Llega el punto en que la piedra se da cuenta que cambiaste. Que le tienes miedo, sí, pero no estás lista para huir otra vez.

Y la cosa con cambiar es que incluso si uno quisiera regresar a lo de antes, ya no se puede, ya no hay vuelta atrás, ya no eres el mismo.

Y hay días difíciles, bueno más bien, hay días que resulta difícil fingir que no tenemos miedo, pero es la única forma de enfrentar a la piedra, de enfrentarse a sí mismo.

En palabras simples:

Que nunca lo decida la piedra.

Que nunca lo decida el miedo.

 

Pd: No seas marica Ferstival.

Pd2: Hemingway también dijo “The first draft of anything is shit.”  ¿Qué les digo? GENIO pues.

 

Ferstival.